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domingo, 24 de diciembre de 2006
No hay lugar para ellos.
Dos fechas me vienen a la mente en este mes de diciembre, el día 24 y el día 18, en ese orden. El día 24 nos juntamos para celebrar el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, en este mundo. A veces se nos escapa, con tanta" abundancia", el detalle que cuando nació Jesús en Belén, no había lugar en el mesón para ellos. José y María habían tenido que salir de su ciudad, para no regresar (eso lo sabrían después). Obligados por una necesidad, la de empadronarse, "emigraron" y no hallaron un sitio con buenas condiciones de habitabilidad (como diríamos hoy) donde alojarse. ¡Qué triste!, el frío de la noche, el cansancio del viaje, lejos de los suyos y encima sin encontrar dónde dormir. Parece lejano ¿o no?
Aquí viene la otra fecha, el 18 es el día del migrante, lejos de los suyos, cansados del viaje, sintiendo el frío del invierno y tampoco encuentran un lugar para vivir. Esto es real hoy, en Priego. Personas que se han visto impulsadas a salir de sus ciudades y pueblos y no encuentran un piso o casa para alquilar entre nosotros.
Es sólo una reflexión, los que nos consideramos cristianos, seguidores de Cristo, se supone que debemos hacer algo ¿o no? A veces idealizamos el pasado para no comprometernos con el presente.
Mari Cendrero Martín.
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